Una segunda oportunidad: santuarios en Perú ayudan a monos rescatados a regresar a la naturaleza

En dos centros de vida silvestre en el departamento de Madre de Dios, las víctimas de la minería ilegal emprenden un largo camino de rehabilitación

Rain, una cría de mono araña, recibe cuidados en la reserva ecológica Taricaya. Fotografía: Izzy Sasada

“Solía resistirse cada vez que intentaba alimentarla, pero ahora me reconoce”, indica Cinthia Pariguana-Garriazo, enfermera veterinaria en la reserva ecológica Taricaya. Son las 6 de la mañana y ella está persuadiendo a un mono araña bebé que chilla llamado Rain para que acepte su desayuno: una jeringa llena de fruta licuada y medicamentos.

Rain se alimenta cada cuatro horas y requiere contacto físico constante con Pariguana-Garriazo, su cuidadora principal. Durante los próximos meses, se le presentarán de manera gradual alimentos sólidos y otros monos araña y, asimismo, su contacto con los humanos disminuirá. En ese momento, comienza un largo proceso de rehabilitación antes de su liberación en la naturaleza. Los jóvenes pueden esperar permanecer en Taricaya por lo menos tres años.

Taricaya es uno de los dos centros de rescate en el departamento de Madre de Dios de Perú, una de las áreas con mayor biodiversidad del mundo. Es un destino de ensueño para los amantes de la vida silvestre, con 8.5 millones de hectáreas (21 millones de acres) que albergan la mayor concentración de especies de aves del mundo, así como abundantes poblaciones de jaguares, tapires y ocelotes.

La enfermera veterinaria, Cinthia Pariguana-Garriazo,  cuida a Rain, el mono araña bebé que fue rescatado de un mercado. Fotografía: Izzy Sasada

Sin embargo, a pesar de su importancia ecológica, el área ha sufrido una gran destrucción en las últimas décadas, con una pérdida estimada de 130 000 hectáreas de cubierta arbórea entre 2000 y 2020, según Global Forest Watch.

La minería ilegal de oro es un problema particular. La promesa de riquezas ha atraído a miles de trabajadores migrantes, que limpian franjas de bosque en busca de pequeñas partículas del metal precioso. Para separar el oro de otros minerales, se usa, a menudo, el mercurio, y se estima que 185 toneladas se filtran en los ríos, suelos y lagos de la región cada año.

En la primera línea de esta crisis ambiental están las especies que habitan la Amazonía peruana. “Por lo general, es incidental”, afirma Fernando Rosemberg, director de Taricaya, quien dejó la industria minera para dedicarse a la conservación hace más de 20 años. “Cuando los mineros se adentran en la selva, pueden permanecer allí durante semanas. Ellos pueden sobrevivir gracias a la carne de caza furtiva de los monos. Si encuentran a las crías, se las quedan como mascotas”. Se encontró Rain siendo vendido en un mercado y fue confiscado por la policía ambiental local antes de ser llevado a Taricaya. Los monos araña se extinguieron de manera local hasta 2010, cuando Taricaya comenzó a reintroducirlos en la naturaleza.

Dos horas en bote río arriba se encuentra Amazon Shelter, el otro santuario del departamento. Está dirigido por Magali Salinas, quien dejó su trabajo hace 17 años y compró un terreno en las afueras de la capital de la región, Puerto Maldonado. “Los animales pueden estar en una condición terrible, cuando llegan aquí”, indica Salinas. “Muchos de ellos no sobreviven”.

Mientras que Taricaya tiene un programa específico para los monos araña, Amazon Shelter se enfoca en los monos aulladores. “Después de cazar furtivamente a las madres, los mineros pueden llevar a los bebés en sus bolsillos o alimentarlos con comida humana como pollo frito”, indica Salinas. Los menores que llegan a su cuidado suelen estar traumatizados. “Ven a sus madres asesinadas frente a ellos, así que tenemos que ganarnos su confianza”.

Además de los primates, los santuarios cuidan de otros animales salvajes rescatados, incluido este perezoso, que fue encontrado varado en Puerto Maldonado, la capital del departamento. Fotografía: Izzy Sasada

Mientras los santuarios trabajan en la rehabilitación y liberación de los animales en la naturaleza, el servicio de policía ambiental, Serfor (Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre), se encarga de rescatarlos. “Las mascotas más comunes que encontramos son primates”, afirma Rodrigo Espinoza, especialista forestal de vida silvestre del Serfor. “A la gente parece gustarles por su cercanía con los humanos”.

El problema, advierte, es que si bien los monos pueden ser buenas mascotas cuando son bebés, a medida que crecen, se vuelven más agresivos. Los animales adolescentes son confiscados o entregados de manera voluntaria cuando los propietarios se dan cuenta de lo difícil que es cuidar a un animal adulto. Algunos son sacrificados.

El equipo de Espinoza también confisca partes de animales que se encuentran en los mercados urbanos. Las pieles, los caparazones y los dientes son comunes, a pesar de que su comercio es ilegal en Perú.

Los santuarios tienen como objetivo liberar de manera eventual a todos sus animales en la naturaleza. Con algunos, como los perezosos y los puercoespines, es solo un caso de reubicación y liberación; pero con los primates es más complicado.

“Requiere mucha dedicación porque los monos son seres sociales”, indica Rosemberg. “Tenemos que enseñarles las habilidades que habrían aprendido de sus madres”.

Los monos se presentan lentamente entre sí para formar pequeños grupos, y así, se replica la dinámica social en la naturaleza. Los voluntarios diseñan actividades que requieren que los monos usen herramientas que en circunstancias normales aprenderían de otros miembros de la familia.

Una vez que un grupo está listo para ser liberado, los animales pasan por extensos controles de salud para asegurarse de que no transmitan enfermedades a las especies locales. Se elige cuidadosamente una ubicación forestal adecuada para la liberación, lejos de los territorios de las tropas de monos existentes, lo que podría provocar enfrentamientos.

Un mono adulto en Amazon Shelter antes de ser liberado de nuevo en la naturaleza. Fotografía: Izzy Sasada

Desde 2009, Taricaya ha liberado más de 400 animales en la naturaleza, pero el equipo no ve tregua en su trabajo. “No estamos deteniendo la minería, la caza furtiva o la pérdida de hábitat”, dice Rosemberg, “pero al menos podemos darles a los animales una segunda oportunidad”.

Izzy Sasada
Wed 29 Mar 2023 06.30 BST


TO: https://www.theguardian.com/environment/2023/mar/29/peru-amazon-illegal-mining-deforestation-monkey-sanctuaries-aoe

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